En el año 2030, las enfermedades mentales serán la primera causa de discapacidad en el mundo, y una de cada cuatro personas las sufrirán. Según la OMS, la depresión ya es la principal enfermedad en el mundo desarrollado.
A pesar de sucesivos programas cargados de buenas intenciones, las estadísticas ponen a España, y en particular a Galicia, entre los peores puestos de la Unión Europea en cuanto a recursos en materia de asistencia sanitaria y cobertura social para las personas con problemas de salud mental, un colectivo especialmente vulnerable.
Esta situación pone de manifiesto el olvido que han sufrido durante años las personas con problemas de salud mental por parte de las instituciones, la insuficiencia del modelo de asistencia actual, y la ausencia de una muy necesaria infraestructura habitacional con apoyo terapéutico y sanitario.